HAP: El ventrículo derecho entra en la era de la Inteligencia Artificial (IA). ¿Qué puede cambiar para los pacientes?

Para entender por qué esta investigación es importante, tenemos que detenernos un momento en el corazón. El corazón tiene cuatro cavidades. Una de ellas es el ventrículo derecho, que recibe la sangre que vuelve del organismo y la impulsa hacia los pulmones. En la Hipertensión Pulmonar, los vasos sanguíneos pulmonares pueden ofrecer una mayor resistencia al paso de la sangre. Podemos imaginarlo de una manera sencilla: el ventrículo derecho es una bomba y la circulación pulmonar es el sistema de tuberías contra el que esa bomba tiene que trabajar. Si aumenta la resistencia de esas “tuberías”, el ventrículo derecho tiene que realizar un esfuerzo mayor. Durante un tiempo puede adaptarse a esa sobrecarga. Pero si esta situación persiste, pueden producirse cambios en el músculo cardíaco, conocidos como remodelado del ventrículo derecho, que pueden incluir dilatación y alteraciones de su funcionamiento. Por eso, cuando se evalúa a una persona con Hipertensión Pulmonar, no alcanza con conocer solamente qué ocurre en los vasos pulmonares. También es fundamental saber: ¿Cómo está respondiendo el corazón derecho? Y acá aparece una pregunta que está comenzando a ocupar un lugar cada vez más importante en la investigación:

¿Puede la inteligencia artificial ayudarnos a conocer mejor cómo funciona el ventrículo derecho?

Una revisión científica publicada en 2026 analiza precisamente qué sabemos hasta ahora sobre esta posibilidad. El artículo se titula “Artificial intelligence for right ventricular assessment: current evidence and future directions” y fue publicado en la revista científica Current Opinion in Cardiology, volumen 41, número 5, páginas 400–406. Sus autores son Xin Tan, Jarrett Fowler, Meng Li y Ashrith Guha, investigadores vinculados a Rice University y al Houston Methodist J.C. Walter Transplant Center / Houston Methodist DeBakey Heart and Vascular Center, en Houston, Texas. Pero hay una aclaración importante: este trabajo no es un ensayo clínico ni presenta una nueva herramienta de inteligencia artificial para utilizar directamente en pacientes. Los investigadores realizaron una revisión de la evidencia científica disponible sobre el uso de inteligencia artificial para evaluar el ventrículo derecho. Es decir, analizaron diferentes investigaciones que ya habían utilizado IA para estudiar imágenes cardíacas. Su pregunta fue, en esencia:

¿Por qué es tan difícil evaluar el ventrículo derecho?

Uno de los grandes desafíos al estudiar el ventrículo derecho es que su forma es compleja. A diferencia del ventrículo izquierdo, que tiene una estructura más regular, el ventrículo derecho presenta una anatomía más difícil de medir mediante imágenes. Además, algunas mediciones pueden variar dependiendo de quién realiza el análisis. Por eso, una de las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial es ayudar a automatizar y estandarizar determinadas mediciones. Los estudios revisados por los autores utilizan imágenes obtenidas mediante diferentes técnicas:

  • ecocardiografía;
  • resonancia magnética cardíaca;
  • tomografía computada.

A partir de esas imágenes, algunos algoritmos pueden identificar el ventrículo derecho, delimitarlo y realizar determinadas mediciones. Este proceso se denomina segmentación automatizada. Dicho de una manera sencilla: la inteligencia artificial puede aprender a reconocer dónde está el ventrículo derecho dentro de una imagen y calcular determinadas características de ese ventrículo.

¿Qué puede medir la inteligencia artificial?

La investigación revisada muestra que la IA está siendo estudiada para analizar diferentes aspectos del ventrículo derecho.

  • Tamaño y volumen

Los algoritmos pueden ayudar a identificar los límites del ventrículo derecho y calcular su volumen y diferentes dimensiones. Esto podría permitir realizar mediciones de una manera más rápida y reproducible.

  • Función

La inteligencia artificial también puede utilizarse para estimar diferentes parámetros relacionados con la capacidad del ventrículo derecho para contraerse.

Entre ellos se encuentran:

  • fracción de eyección del ventrículo derecho;
  • fractional area change (FAC);
  • TAPSE;
  • strain de la pared libre del ventrículo derecho.

Cada una de estas mediciones aporta información diferente sobre el funcionamiento cardíaco. Por ejemplo, el strain permite estudiar cuánto se deforma el músculo cardíaco durante la contracción, mientras que el TAPSE es una medida utilizada habitualmente para evaluar la función sistólica del ventrículo derecho. La revisión muestra que, en algunas de estas aplicaciones, la precisión de los modelos de IA se está acercando a la variabilidad que existe entre diferentes observadores humanos. Esto es importante porque significa que la tecnología podría ayudar a reducir parte de las diferencias que pueden aparecer cuando una misma imagen es analizada por distintas personas.

¿Por qué esto puede ser importante en Hipertensión Pulmonar?

Porque el ventrículo derecho no es solamente una estructura que se observa durante un estudio.Su tamaño y su funcionamiento tienen una relación importante con la situación clínica y el riesgo de las personas con Hipertensión Pulmonar. El ventrículo derecho tiene que adaptarse a las condiciones de la circulación pulmonar. Por eso, conocer si está conservando su función, si se está dilatando o si presenta signos de deterioro puede aportar información relevante para la evaluación de una persona. Si podemos obtener mediciones más rápidas, reproducibles y estandarizadas, podríamos disponer de información adicional para comprender mejor qué está ocurriendo en cada paciente. Y acá aparece un concepto fundamental: Fenotipificación La palabra puede sonar complicada, pero la idea es sencilla.

Fenotipificar significa describir las características con las que se presenta una enfermedad en una determinada persona.

No todas las personas con Hipertensión Pulmonar tienen exactamente el mismo comportamiento. Por ejemplo, dos personas pueden compartir un mismo diagnóstico y, sin embargo, presentar características diferentes:

  • una puede tener un ventrículo derecho relativamente conservado;
  • otra puede presentar una importante dilatación;
  • otra puede mostrar alteraciones de la función ventricular;
  • y otra puede presentar cambios en la relación entre el ventrículo derecho y la circulación pulmonar.

La inteligencia artificial podría ayudar a identificar y cuantificar esas diferencias a partir de las imágenes cardíacas. Y esto abre una posibilidad interesante: pasar de analizar solamente si existe una enfermedad a intentar comprender cómo se manifiesta esa enfermedad en cada persona.

¿La inteligencia artificial solamente sirve para detectar Hipertensión Pulmonar?

No. Y este es uno de los puntos más interesantes que surge de la investigación actual. La inteligencia artificial está siendo estudiada para diferentes etapas del abordaje de la Hipertensión Pulmonar. Puede utilizarse para investigar:

  • detección y diagnóstico
  • medición automatizada de estructuras cardíacas
  • evaluación de la función del ventrículo derecho
  • identificación de diferentes características o fenotipos
  • evaluación del riesgo

Y, potencialmente, en el futuro:

  • seguimiento de los cambios que se producen a lo largo del tiempo.

Pero hay que ser muy cuidadosos con esta última posibilidad. Que una inteligencia artificial pueda analizar una imagen no significa que hoy pueda predecir con precisión cómo evolucionará la enfermedad de una persona en particular. Esa es una pregunta mucho más compleja y todavía requiere investigación.

¿Podría la IA ayudar a seguir la evolución de la enfermedad?

Esta es una de las posibilidades que genera mayor interés. Imaginemos que una persona realiza diferentes ecocardiogramas o resonancias a lo largo del tiempo. En cada estudio pueden existir mediciones sobre:

  • tamaño del ventrículo derecho;
  • volumen;
  • función;
  • movimiento;
  • deformación del músculo;
  • relación entre el ventrículo derecho y la circulación pulmonar.

Si la inteligencia artificial puede realizar estas mediciones de manera estandarizada, podría ayudar en el futuro a comparar los estudios realizados en diferentes momentos y detectar cambios. Pero todavía necesitamos responder una pregunta fundamental:

¿Esos cambios que detecta la IA realmente permiten anticipar un empeoramiento, una mejoría o una respuesta al tratamiento?

Para responderla hacen falta estudios prospectivos, con grandes grupos de pacientes y seguimiento a lo largo del tiempo. Por eso, esta posibilidad es prometedora, pero todavía está en investigación.

El desafío no es solamente medir: es comprender

Esta revisión plantea algo que puede resultar todavía más interesante. La inteligencia artificial no debería limitarse a decir: “el ventrículo derecho mide tanto”. El objetivo futuro es poder integrar diferentes variables y comprender cómo se relacionan entre sí. Porque el ventrículo derecho no trabaja aislado. Su funcionamiento está estrechamente relacionado con la circulación pulmonar. Por eso, los investigadores están explorando modelos capaces de analizar también la relación entre el ventrículo derecho y la circulación pulmonar, conocida como acoplamiento ventrículo derecho–arteria pulmonar. Esta mirada podría permitir una evaluación más completa de la situación cardiovascular.

De detectar la enfermedad a comprender mejor a la persona

Quizás esta sea la idea más importante que deja esta investigación. La inteligencia artificial no está intentando simplemente responder:

“¿Tiene o no tiene Hipertensión Pulmonar?”

La pregunta que comienza a aparecer es mucho más interesante:

“¿Qué características tiene la enfermedad de esta persona y cómo está respondiendo su corazón derecho?”

Y esa diferencia es enorme. Porque dos personas pueden tener el mismo diagnóstico y, sin embargo, presentar situaciones muy diferentes. Cuanto mejor podamos identificar esas diferencias, más posibilidades tendremos de avanzar hacia una evaluación más precisa y personalizada. Todavía falta mucho. Hay que validar las herramientas, comprobar que funcionen en diferentes tipos de Hipertensión Pulmonar, estudiar su utilidad durante períodos prolongados y demostrar que realmente aportan beneficios en la práctica clínica.Pero el camino que muestran estas investigaciones es claro:

  1. detectar la enfermedad
  2. caracterizarla mejor
  3. comprender mejor a cada persona.

Y quizás ahí esté una de las grandes promesas de la inteligencia artificial aplicada a la Hipertensión Pulmonar: no reemplazar al médico, sino ayudarlo a ver en los estudios algo que antes era mucho más difícil de medir, comparar e interpretar.

Fuente: “Artificial intelligence for right ventricular assessment: current evidence and future directions” y fue publicado en la revista científica Current Opinion in Cardiology, volumen 41, número 5, páginas 400–406.