HAP: la ciencia encuentra un nuevo camino para combatir el daño en las arterias pulmonares

Cuando hablamos de nuevos tratamientos para la Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP), muchas veces pensamos en medicamentos que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos y a disminuir la presión y la resistencia que enfrenta el corazón. Pero la investigación científica está intentando ir un paso más allá:

¿Qué pasaría si pudiéramos intervenir sobre los mecanismos que hacen que las arterias pulmonares se enfermen y se remodelen?

Una investigación publicada recientemente en Science Translational Medicine aporta una pista muy interesante para responder esta pregunta. Los científicos identificaron un pequeño fragmento de ARN, llamado microARN-224-5p (miR-224), que parece tener un papel importante en el remodelado de los vasos sanguíneos pulmonares asociado a la HAP. Y lo más llamativo es que, en diferentes modelos experimentales, inhibir este microARN permitió reducir el remodelado vascular e incluso mejorar la función del ventrículo derecho. Pero vayamos paso a paso.

¿Qué ocurre en las arterias pulmonares en la HAP?

Para entender por qué este descubrimiento puede ser importante, tenemos que recordar qué sucede en la HAP. Las arterias pulmonares son los vasos que llevan la sangre desde el corazón hacia los pulmones para que pueda oxigenarse. En la HAP, estos vasos sufren cambios estructurales y funcionales. Sus paredes pueden engrosarse, las células pueden proliferar de manera anormal y el interior de los vasos puede estrecharse. A este conjunto de cambios se lo conoce como remodelado vascular pulmonar. Como consecuencia, la sangre encuentra cada vez más dificultad para circular por los pulmones. Es como si una ruta que debería permitir el paso del tránsito comenzara progresivamente a hacerse más angosta. El corazón derecho, que tiene que impulsar la sangre hacia los pulmones, debe trabajar cada vez más. Con el tiempo, esa sobrecarga puede afectar al ventrículo derecho, una de las estructuras fundamentales para el funcionamiento del corazón en las personas con HAP. Por eso, uno de los grandes desafíos de la investigación actual es encontrar estrategias capaces no solamente de modificar la presión o la resistencia de los vasos, sino también de actuar sobre el remodelado vascular que está detrás de la enfermedad.

¿Dónde aparece el miR-224?

El miR-224 pertenece a una familia de moléculas conocidas como microARN (miRNA). No son genes que produzcan proteínas. Son pequeñas moléculas de ARN capaces de regular la actividad de otros genes. Podríamos imaginarlos como pequeños interruptores o reguladores moleculares que pueden aumentar o disminuir determinadas instrucciones dentro de las células. Los investigadores encontraron que el miR-224-5p estaba aumentado en los pulmones de personas con HAP. Y no solamente lo observaron en muestras humanas. También encontraron un aumento de miR-224 en distintos modelos experimentales de hipertensión pulmonar, incluyendo modelos de ratón, rata y cerdo, además de células musculares de las arterias pulmonares obtenidas de pacientes con HAP. Esto fue una primera señal: quizás este pequeño fragmento de ARN no sea simplemente un acompañante de la enfermedad, sino que participe activamente en ella.

Entonces hicieron una pregunta clave… Si el miR-224 está aumentado, ¿Qué ocurre si lo aumentamos todavía más?

En experimentos realizados en células, los investigadores observaron que aumentar miR-224 era suficiente para estimular la proliferación de las células musculares de las arterias pulmonares. Y cuando aumentaron miR-224 experimentalmente en animales, la enfermedad pulmonar vascular empeoró. Esto aportó una evidencia importante de que miR-224 podría estar involucrado directamente en el proceso de remodelado. Pero entonces apareció la pregunta más interesante:

¿Qué pasa si hacemos exactamente lo contrario? Bloquear el miR-224

Los investigadores utilizaron diferentes estrategias para inhibir esta molécula. Una de ellas utilizó un oligonucleótido antisentido, una molécula diseñada para unirse específicamente al miR-224 y bloquear su acción. La otra estrategia utilizó una herramienta de terapia génica basada en un vector viral asociado a AAV1, diseñado para producir una inhibición más prolongada del microARN. Estas estrategias fueron administradas experimentalmente en modelos animales de hipertensión pulmonar. ¿El resultado? En los modelos estudiados, la inhibición de miR-224:

  • redujo la gravedad de la hipertensión pulmonar;
  • disminuyó el remodelado de las arterias pulmonares;
  • y, en uno de los modelos, mejoró la función del ventrículo derecho.

Uno de los resultados más interesantes fue que la inhibición específica de miR-224 en las células musculares de los vasos logró revertir cambios del remodelado vascular que ya estaban establecidos en el modelo experimental. Y ahí está uno de los motivos por los cuales este estudio resulta tan interesante.

No solamente prevenir: intentar revertir

La investigación no se limita a preguntar: “¿Podemos evitar que aparezca el daño?” También plantea una pregunta mucho más ambiciosa: “¿Podemos intervenir sobre un mecanismo molecular y hacer que parte del remodelado vascular ya establecido retroceda?” En modelos animales, la respuesta fue alentadora. Pero hay que hacer una aclaración fundamental: esto todavía no se demostró en personas. No sabemos aún si la misma estrategia funcionará en pacientes con HAP.

¿Por qué este estudio es tan importante?

Porque propone una manera diferente de pensar el tratamiento de la HAP. Durante muchos años, una parte fundamental de las terapias para HAP se concentró en las vías que regulan el tono de los vasos sanguíneos. Esta investigación apunta a otro nivel: el comportamiento de las células que forman las paredes de las arterias pulmonares. Es decir, no solamente preguntarse: “¿Cómo podemos abrir el vaso?” sino también:“¿Por qué ese vaso se está engrosando, remodelando y estrechando?” Y esa diferencia puede ser enorme. Si en el futuro se pudiera desarrollar una terapia capaz de actuar de manera segura sobre estos mecanismos, podría abrirse una nueva generación de tratamientos dirigidos al remodelado vascular, uno de los procesos centrales de la HAP.

¿Estamos frente a un nuevo tratamiento?

Por eso, no estamos ante un medicamento disponible ni ante una terapia que pueda indicarse actualmente. Estamos ante algo diferente: una nueva pista científica que podría conducir, si supera todas las etapas necesarias, hacia una futura estrategia terapéutica.

¿Qué significa para una persona con HAP?

Hoy significa, fundamentalmente, investigación y esperanza basada en ciencia, no en promesas. Este estudio no cambia todavía el tratamiento de ninguna persona con HAP. Pero sí aporta algo muy valioso: una nueva explicación sobre cómo puede desarrollarse el remodelado de las arterias pulmonares y una posible forma de intervenir sobre ese proceso. Y eso es precisamente lo que hace que esta investigación sea tan interesante. Porque quizá el futuro de la HAP no dependa solamente de encontrar medicamentos que ayuden a que los vasos se relajen. Quizás también dependa de aprender a cambiar el comportamiento de las células que están enfermando esos vasos. La ciencia está buscando nuevas formas de intervenir en la HAP desde sus mecanismos celulares y moleculares. Y cada descubrimiento que nos permite comprender mejor qué ocurre dentro de las arterias pulmonares nos acerca un poco más a tratamientos capaces no solo de controlar la enfermedad, sino potencialmente de modificar algunos de sus mecanismos fundamentales.

Fuente: Bikou O. et al. “MicroRNA-224 orchestrates BMP and TGFβ signaling and is a therapeutic target in preclinical pulmonary arterial hypertension”. Science Translational Medicine. 2026;18(865). Publicado el 2 de septiembre de 2026.